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PATENTE DE VENDEDOR AMBULANTE


A finales del siglo XIX y comienzos del XX, para ejercer cualquier actividad comercial en la vía pública (venta de diarios, alimentos, Baratijas, mercería ambulante o servicios como el afilado de cuchillos), los trabajadores independientes debían abonar un arancel o impuesto anual de habilitación a la municipalidad.

​Como comprobante físico del pago, la autoridad emitía esta chapa metálica de portación obligatoria. La legislación fiscal exigía que el vendedor la llevara siempre a la vista —fijada mediante la perforación superior a la solapa del saco o colgada del pecho— para acreditar de inmediato la validez de su permiso ante la policía e inspectores municipales.


​La categoría de 5 pesos estaba destinada por lo general a vendedores ambulantes a pie, pequeños baratilleros y repartidores específicos de artículos de consumo diario y primera necesidad (como el reparto domiciliario tradicional de pan o leche).


Año bisagra: Simbolismo temporal del cambio de siglo (Fin de Siècle).En 1900, Buenos Aires y sus alrededores experimentaban una explosión demográfica masiva impulsada por la inmigración europea.


Multa: Si un vendedor era sorprendido sin la chapa (o si no la llevaba a la vista), la multa solía ser del 50% del valor de la patente (5 pesos extra) o el decomiso de la mercadería.

La Medalla como "DNI Laboral": El vendedor no podía salir a la calle sin ella. El agujero que tiene en la parte superior era para coserla a la solapa del saco o colgarla del pecho, ya que la policía realizaba "razzias" de patentes y la multa por no llevarla era precisamente de $10 (el doble del costo original).


Pieza realmente excepcional, que muestra un poco de nuestra historia nacional y el ordenamiento social y tributario a lo largo del tiempo.



Patente de Vendedor Ambulante / 5 Pesos 1900 / Vía Pública

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PATENTE DE VENDEDOR AMBULANTE


A finales del siglo XIX y comienzos del XX, para ejercer cualquier actividad comercial en la vía pública (venta de diarios, alimentos, Baratijas, mercería ambulante o servicios como el afilado de cuchillos), los trabajadores independientes debían abonar un arancel o impuesto anual de habilitación a la municipalidad.

​Como comprobante físico del pago, la autoridad emitía esta chapa metálica de portación obligatoria. La legislación fiscal exigía que el vendedor la llevara siempre a la vista —fijada mediante la perforación superior a la solapa del saco o colgada del pecho— para acreditar de inmediato la validez de su permiso ante la policía e inspectores municipales.


​La categoría de 5 pesos estaba destinada por lo general a vendedores ambulantes a pie, pequeños baratilleros y repartidores específicos de artículos de consumo diario y primera necesidad (como el reparto domiciliario tradicional de pan o leche).


Año bisagra: Simbolismo temporal del cambio de siglo (Fin de Siècle).En 1900, Buenos Aires y sus alrededores experimentaban una explosión demográfica masiva impulsada por la inmigración europea.


Multa: Si un vendedor era sorprendido sin la chapa (o si no la llevaba a la vista), la multa solía ser del 50% del valor de la patente (5 pesos extra) o el decomiso de la mercadería.

La Medalla como "DNI Laboral": El vendedor no podía salir a la calle sin ella. El agujero que tiene en la parte superior era para coserla a la solapa del saco o colgarla del pecho, ya que la policía realizaba "razzias" de patentes y la multa por no llevarla era precisamente de $10 (el doble del costo original).


Pieza realmente excepcional, que muestra un poco de nuestra historia nacional y el ordenamiento social y tributario a lo largo del tiempo.



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